Ela canta

Dijo adiós hace pocas horas, la madrugada del martes, en su Habana, a los 89 años de edad; pero juró, en medio de la enfermedad que la mantuvo alejada de los escenarios en los últimos tiempos, que seguiría cantando

Boleros de ORO 2008 ela
Foto: Ricardo López Hevia

Dijo adiós hace pocas horas, la madrugada del martes, en su Habana, a los 89 años de edad; pero juró, en medio de la enfermedad que la mantuvo alejada de los escenarios en los últimos tiempos, que seguiría cantando.

Cómo no creer en la palabra de Eladia de la Caridad Calvo Montalvo, la que fue Elita para sus padres Carmen Teresa y Alfredo en el seno familiar de Santos Suárez, y definitivamente Ela Calvo entre los seguidores de su voz, entre los que aplaudieron sus interpretaciones, entre quienes la supieron en la primera línea de la defensa de la canción cubana.

Ela cantó y canta. En su caso, desplegar con limpieza cada nota, poner el énfasis en la palabra, entregar el alma en cada canción. Lo supo siempre, pero el salto sobrevino cuando César Portillo de la Luz, a mediados de los años 50, le metió el diablo en el cuerpo para que dejara de ser escribiente en una oficina pública, y se arrimó como discípula al fabuloso Niño Rivera.

A partir de entonces se hizo escuchar en Tropicana, el Pico Blanco, el Gato Tuerto, El Patio en las noches habaneras; programas estelares de radio y televisión, el recital consagratorio de 1965 en la sala teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, el concierto en el Amadeo Roldán, la representación de Cuba en Sopot (segundo premio), Bratislava, Rostock, Dresde, Moscú, Bakú, el Chile de Salvador Allende y varias plazas latinoamericanas, hasta volver en el final de siglo a la noche en Dos Gardenias.

Ela cantó boleros y baladas, tradicionales y de reciente factura, la nueva trova y la canción latinoamericana contemporánea. Haga la prueba y póngale oído a Tardes grises, de Sindo, y Como yo te amé, de Manzanero; a Dices que soy, de Almeida, y Réquiem, de Silvio, en una de las más rotundas interpretaciones de esta obra maestra.

Sabremos de ese modo que Ela canta y seguirá cantando.  

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