Formell y el reto hacia lo inimaginable

Propuso el remozado entorno sonoro con el cual logra que se identifique más de una generación  

Orquesta Van Van en el concierto Paz sin Fronteras. Juan Formell
Este 2 de agosto Juan Formell cumpliría 78 años. Foto: Juvenal Balán

Cuando mi amigo Roberto Verrier, –vanvanero fiel de todas sus etapas– nos contó que él fue parte del grupo de estudiantes universitarios que seguían a los recién estrenados Van Van, tanto en centros de trabajo como en círculos sociales además de frecuentar regularmente sus ensayos, comprendí que nada más de rememorarlo,transmite el tremendo orgullo de haber vivido semejante experiencia. Tal anécdota nos coloca al frente de la ingeniosa premonición del legado de Juan Formell.

En esta ocasión, no vamos a ahondar en todo lo proyectado por él como figura fundacional de nuestra cultura, sino más bien por el hecho de que la consecución de dichos logros marcan un camino por donde deben transitar nuestros jóvenes artistas.

Aunque Formell reconoce las influencias de los grandes que le antecedieron, él sabe que con su proyecto Van Van, no puede solo llegar hasta la altura de la vara colocada por alguien del arraigo de Benny Moré. Enfrenta el desafío de asumir nuevos derroteros, obviamente ajustados al momento en que le ha tocado vivir. Conoce perfectamente, que el sentido de pertenencia en el pueblo por la obra del Benny, es imperecedero. Pero a la vez, sabe que cada época construye sus propios paradigmas musicales.

Del mismo modo que la sociedad de los años cincuenta, asimila las innovadoras propuestas de la obra del Bárbaro del Ritmo como valores de aquella identidad, Formell reclama la oportunidad de Van Van para proponer el remozado entorno sonoro con el cual logra que se identifique más de una generación. Y a su vez, como conocedor de esta interminable carrera de relevo «hacia la cima», se siente motivado no solo por dejar la huella de su impronta como creador, sino también por preocuparse de la música que queremos hacer en el mañana. De ahí su apoyo incondicional a la evolución profesional de incipientes orquestas, las encargadas de reproducir el sonido de los nuevos tiempos.

Valga esta mirada desembarazada del talento de uno de nuestros símbolos patrimoniales en el aniversario 78 de su natalicio, el cual se cumplió este 2 de agosto, cuya prédica representa permanente estímulo en el empeño por avanzar hacia retos inimaginables en la música cubana contemporánea.

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