“Y bien, si el mito es el pretexto de Neira, ¿cuál es entonces el texto? La poética de Neira parece regresarnos justo a la imagen inocente que procura el mito; parece convocarnos no a una pérdida de la inocencia sino de la culpa. Su trabajo tiene un leve aliento redentor, con la limpieza del que exonera o devuelve la paz. La energía no es tanta como para persistir en el ánimo emancipador de diez años atrás, pero alcanza para hartarse de la culpa, alcanza para el hastío de la flagelación. De todos los mitos culturales en los que él liba (la muerte y la resurrección, el hechizo de la Rama Dorada, el doble de Narciso y las aguas etc) es la figura del guardián la que protagoniza su discurso secuencial, otro acuerdo tácito con el mito”.

PALABRAS DEL CRÍTICO DE ARTE ¨RUFO CABALLERO¨

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