por Odalys Cid Labrada.

Entre luces, aplausos y gritos se presenta en Sancti Spíritus el Circo Nacional de Cuba, esta vez acompañado por artistas de Rusia, México,Uruguay y Argentina.El polideportivo Yayabo acoge hasta este lunes la propuesta, que sigue arrastrando público, para convertirse en un acontecimiento. Pasan los siglos y el circo sigue siendo un arte eminentemente popular.

Mucho se ha hablado sobre la necesidad de renovación del arte circense en nuestro país y aunque algo se ha hecho en los últimos años, y este espectáculo lo evidencia, todavía las potencialidades están por encima de las concreciones.Tenemos un privilegio: una Escuela Nacional de Circo, prácticamente la única de su tipo en el continente. Allí se forman profesionales con excelentes condiciones técnicas, hasta el punto de que muchos de ellos integran los elencos de las más importantes compañías del mundo.
Pero el nivel conceptual y estético de los números está todavía demasiado marcado por concepciones antiguas, superadas hace tiempo por los artistas de la vanguardia circense universal.

El circo debe integrar otras artes, por eso celebro la incorporación al espectáculo del  Teatro Lírico Nacional, músico de reconocido talento, que muy bien defienden temas cubanos y universales.Y eso no significa, por supuesto, que el circo pierda su esencia. La tensión del público ante la dificultad de un número es consustancial al arte circense. Pero eso ya está garantizado aquí: a Circo es… le sobra adrenalina y virtuosismo técnico… le viene bien entonces más poesía y vuelo metafórico, pero sin abusar de esa unión, porque los asistentes realmente buscan ver números riesgosos.

La propuesta que llega a Sancti Spíritus, como parte de este caluroso verano, asume, de hecho, una dramaturgia más contemporánea, aunque los espirituanos no estemos acostumbrados a ello.No existe en la provincia ningún colectivo que profesionalmente se dedique al arte circense, aunque a decir verdad, sí se han graduado varios muchachos en la Escuela Nacional.Asistir a estas propuestas puede ser un incentivo para que definitivamente tengamos una compañía que acerque lo más elemental de esta manifestación escénica a las comunidades del territorio. Y aunque ya se dan los primeros pasos, prefiero esperar que se concreten las acciones para después enunciarlas como ciertas.

Por ahora les recomiendo que si no ha visitado el Circo que está en Sancti Spíritus, no pierda la oportunidad de hacerlo, se quedará anonadado ante el cambio de vestuario de Sixto y Lucía, o reirá con las payasadas de Cantaleta y Petú.También sentirá temor de que la rusa, Anastasia Khleskina caiga de las Telas Aéreas… En fin, es una opción para los
espirituanos,  porque Circo es familia, tradición, esperanza…, circo es Cuba.