Iván Giroud: Si hoy inauguramos el Festival, es gracias al esfuerzo y sacrificio de nuestros médicos y científicos, y a la rápida y eficaz política del gobierno

Palabras de inauguración de Iván Giroud, Presidente del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano

Iván Giroud
Foto: Pedro Suárez

Buenas noches.

Hoy, tres de diciembre de 2020, aquí, en La Habana, Cuba, se inaugura la cuadragésima segunda edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, signada, esta vez, por una pandemia que ha dejado en su destructivo paso por el mundo un millón y medio de muertes, economías destrozadas, vidas rotas, y proyectos pospuestos. Testimonio de los peligros a los que está sometido hoy el planeta, y en el cual será imposible subsistir si no se imponen el sentido común, la solidaridad, la colaboración y el permanente y constructivo diálogo entre las naciones.

Si hoy nos encontramos inaugurando el Festival es gracias al trabajo, el esfuerzo y el sacrificio de nuestros médicos y científicos, y a la rápida y eficaz política del gobierno, que logró articular los pocos recursos disponibles con los más relevantes avances de nuestra ciencia, convocando una y otra vez a la responsabilidad ciudadana.

Esta edición no sería posible sin el apoyo que hemos recibido de los cineastas de todas partes, que nos entregaron sus obras, para esta vez acompañarnos desde sus países; a todos ellos debemos agradecerles ese noble gesto.

La familia del cine latinoamericano este año ha sufrido notables pérdidas, cito algunas como ejemplo: el argentino Fernando (Pino) Solanas y el mexicano Paul Leduc, figuras paradigmáticas del movimiento del Nuevo Cine Latinoamericano, a quienes la historia del Festival unió en su séptima edición, haciéndoles compartir el primer premio Coral con sus obras: Tangos, el exilio de Gardel y Frida, Naturaleza viva; Nelson Rodríguez, Premio Nacional de Cine en 2007, maestro de maestros del montaje cinematográfico; Juan Padrón, creador de Elpidio Valdés y máximo exponente del cine de animación en Cuba, y el historietista argentino Joaquín Lavado (Quino), quienes hermanaron sus talentos con sus inolvidables Quinoscopios y Mafalda. Otra pérdida notable de este aciago 2020 fue la de Enrique Colina, crítico y documentalista, pero sobre todo maestro de la apreciación cinematográfica de varias generaciones de cubanos, que aprendieron a ver con otras miradas el cine con su programa televisivo 24 X Segundo. Paco Prats, pilar de la producción del cine de animación en Cuba, nos dejó después de conocer que había obtenido el merecido Premio Nacional de Cine 2020. Y hace unos días nos impactó a todos la pérdida de la talentosísima actriz cubana Broselianda Hernández. A ellos les estaremos dedicando estas jornadas del Festival de La Habana.

Vivimos todos un año bien difícil y el cine cubano intenta en medio de tantos contratiempos levantar vuelo: durante el Festival se darán a conocer los proyectos ganadores de la primera Convocatoria del Fondo de Fomento del Cine Cubano. La creación de este Fondo, consecuencia de un largo y complejo proceso que involucró durante varios años a un grupo de sus más destacados creadores, ha dado su fruto. Los primeros resultados son alentadores y servirán no solo para descubrir nuevos talentos y nuevas obras, sino para romper esquemas mentales y productivos, sectoriales y generacionales, temáticos y estéticos. Surgirá un nuevo cine cubano, está surgiendo. Pero el camino no será fácil, ya lo sabemos, y de todos será responsabilidad encauzarlo hacia su mejor destino.

Inauguramos este Festival, con un clásico de nuestro cine latinoamericano, un filme que se estrenó en esta sala hace hoy cuarenta y cuatro años y un mes, salvado gracias a la ayuda y colaboración del Archivo de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, en ejemplo virtuoso de cuánto puede construirse cuando trabajan por un mismo objetivo instituciones de países tan próximos y tan distantes.

Me refiero a La última cena de Tomás Gutiérrez-Alea, rodada en 1975, y basada en un breve pasaje de una obra capital, El Ingenio, de Manuel Moreno Fraginals, eminente ensayista e historiador, a quien queremos homenajear con esta proyección, en el año de su centenario.

La última cena revela el vital aporte de la presencia africana en la formación de nuestra cultura e identidad nacional, una obra de excepcional valor, que sostiene un discurso donde se contrasta la esclavitud y la rebelión, la verdad y la mentira, la religión y la hipocresía, el poder y la sumisión, en tenaz combate por conquistar la plena libertad del hombre.

Acá esta noche nos acompañan dos miembros de su elenco, la actriz Mirtha Ibarra, y el productor Santiago Llapur; para ambos nuestro aplauso.

La cuarenta y dos edición del Festival de Cine de La Habana abre sus jornadas de diciembre, que continuarán en marzo con la competencia por los premios Coral. En medio de condiciones tan adversas, una fuerza mayor  obligó a no ceder en el intento: la cultura, el cine, están en peligro, y no es momento de posposiciones. Espacio que cedamos lo ocupará la vulgaridad, y la mediocridad, el anti intelectualismo y la barbarie.

En tiempos de pandemia y de retos globales, no existe otra vía para encauzar el desarrollo del espíritu humano, que colocar a la cultura, que incluye a la ciencia, en el centro de esta encrucijada.

Solo así estaremos listos para enfrentar la avalancha del neoliberalismo y de otros fundamentalismos de diferentes signos que hoy nos acechan.

Muchas gracias, y que disfruten el filme.

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