La habitación azul

La relación tormentosa de La habitación azul combina el erotismo con el suspenso proveniente de la obra de Georges Simenon, pero se actualiza acorde a los tiempos que corren y permite apreciar una conexión con los filmes policíacos, ambientados en provincia, del maestro Claude Chabrol

La habitación azul, a partir de un clásico de Georges Simenon.
La habitación azul, a partir de un clásico de Georges Simenon. Foto: Tomada de Internet

Al escritor belga Georges Simenon se le conoce en grande gracias a su inspector Maigret, pero también fue capaz de recrear mundos cotidianos utilizando la trama detectivesca como pretexto y, a la par, conflictos pasionales marcados por un fuerte erotismo.

Un «amor loco» es el detonante de su novela La habitación azul (1964) llevada al cine en 2015 por Mathieu Amalric, uno de los actores más sólidos del cine francés contemporáneo y destacado igualmente como director. Esta versión fílmica del clásico de Simenon es su sexto largometraje y antes fue merecedor del premio al mejor director en el Festival de Cannes porTournée, acerca de bailarinas que se desnudan sin importarles «la categoría» de sus cuerpos.

La relación tormentosa de La habitación azul combina el erotismo con el suspenso proveniente de la obra de Georges Simenon, pero se actualiza acorde a los tiempos que corren y permite apreciar una conexión con los filmes policíacos, ambientados en provincia, del maestro Claude Chabrol. Más allá, será difícil no pensar en reacciones sicológicas de los personajes provenientes, en alguna medida, de Atracción fatal, el thriller dirigido por Adrian Lyne en 1987 y luego copiado –incluyendo el enorme cuchillo de cocina– hasta la saciedad. Evocaciones todas que en nada empañan el estilo de Amalric y sus formidables elipsis para contar, en solo una hora y 15 minutos, lo que pudo ser un dramón interminable.

La habitación azul pasa, en los primeros minutos, de un sonado lance sexual extramatrimonial a una comisaría donde el amante, interpretado por el propio Amalric, es interrogado a causa de una muerte. Al igual que los hizo Simenon en su novela, el director complica la estructura narrativa de manera que evita una fácil linealidad y así, soltando prendas, combina el proceder policíaco con escenas del pasado.

Un filme con un componente de clase social implícito y que obliga a estar atentos, porque carga las tintas más en la descripción sicológica de los personajes, que en las acciones. En esa atmósfera enrarecida que se va tejiendo, el amante se nos convertirá en un ser atormentado, mientras su compañera de infidelidades dejará ver una personalidad compleja a causa de sus exigencias   posesivas. Una presión que obliga al otro a hacer declaraciones de amor que quizá no sienta con la misma intensidad que ella.

Amor, pasión desbocada, desconfianza, resentimiento y la muerte como coronación de un poderoso drama. Un filme que pudiera verse como un thriller policíaco-judicial, pero La habitación azul, a exhibirse pronto por el canal Cubavisión, es mucho más que eso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *