Wil Campa, zapatero en sus zapatos

A tono con las estrategias promocionales adoptadas por la Egrem en tiempos de pandemia, la más reciente entrega de Wil Campa y su orquesta, Zapato nuevo,  circula desde  hace un mes en plataformas digitales, con una apreciable acogida  dentro y fuera del archipiélago

Wil Campa y Haila, al término de la sesión de grabación. foto: Timba por Siempre
Wil Campa y Haila, al término de la sesión de grabación. Foto: Timba por Siempre

En plano de definiciones, alguien no hace mucho precisó a Wil Campa y este respondió: «Soy cantante, soy cubano, soy sonero. Me gusta mucho el son. La timba no es más que el son, pero matizada de efectos, fusiones y percusión, pero todo viene de la raíz del son, igual que la salsa, que no es nada más que son. Soy del Caribe».

A tono con las estrategias promocionales adoptadas por la Egrem en tiempos de pandemia, la más reciente entrega de Wil Campa y su orquesta, Zapato nuevo,  circula desde  hace un mes en plataformas digitales, con una apreciable acogida  dentro y fuera del archipiélago, lo cual confirma dos aciertos: uno, la continuidad del registro interpretativo de un artista con un interiorizado sentido de pertenencia, y la necesidad de los públicos de recibir los efluvios de la música popular bailable, aun en circunstancias como las actuales.

Meses atrás se veía venir la línea del nuevo álbum de Campa, cuando por la radio y los bailes comenzó a promover el tema La vida sigue, justo el que ahora cierra el fonograma.

En una envoltura rítmica de puro linaje sonero, la pieza de Carlos Cartaya, interpretada por Campa, conectó con la audiencia por la gracia con que aborda el desenlace de una relación no necesariamente sentimental, pues resulta aplicable a cualquier tipo de desencuentro interpersonal.

A lo largo de los 12 cortes del  álbum sobresalen los aportes autorales de Roniel Alfonso, Cándido Fabré, Alfredo Victorero, Jessie Suárez y el propio Carlos Cartaya, tamizados por el modo de hacer a lo Wil Campa. Un modo de hacer que se conjuga con el oficio de Alfonso como orquestador, que mucho contribuye al sello distintivo de la banda Gran Unión.

También cuentan los respaldos instrumentales en la consolidación del producto, tales los casos de Alexander Abreu (trompeta), Amaury Pérez (trombón), Yuniot  Lombida y Víctor Guzmán (saxofón barítono), cuerda que redondea el timbre cuando intervienen los metales; más Alejandro Falcón (piano), Luis F. Chávez (otra trompeta), Eduardo Ramos (timbal), Yuseff Díaz (teclados), Edgar Martínez  y Adel González (congas), Jorge Cuayo y José Julián (bongó), Yandy Martínez y Roberto Vázquez (bajo).

Campa sumó a Haila Mompié para compartir el contundente son que abre y titula el disco, Zapato nuevo pa’ que rompa el piso, surgido a partir de la iniciativas de Alfonso para convertir en éxito bailable una frase que el cantante suele soltar como muletilla en las presentaciones públicas de las fiestas populares.

Mas en el orden de novedades por caminos no trillados, Campa, como autor, incursiona en el aparejo de la rumba y el son con Pinta pintor,  en alianza con Osaín del Monte, agrupación que trasciende los tópicos folclóricos en el complejo musical que representan.

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